Enseñar en el aula de ELE la gramática pedagógica es más favorable y rentable que enseñar la gramática descriptiva. Se tiene más en cuenta el uso de la lengua, ya que su objetivo es explicar la experiencia de los hablantes, no siendo estrictamente normativa ni obsesiva con la corrección; tiene más en cuenta la adecuación, que cada enunciado tenga sentido, con todos los implícitos que pueda conllevar en una determinada situación. En este sentido, y desde el punto de vista de la Pragmática, su interés se explica en términos de comunicación, ya que los elementos gramaticales no pueden explicarse mediante reglas universales que se aplican de manera mecánica y simplista, ya que el uso de ellos a menudo transgrede esas normas y leyes, dependiendo del contexto. Aquí radica la importancia de tener contexto, y cómo éste influye en la adecuación de uno u otro exponente gramatical, más que en la corrección.
Por otro lado, ya sabemos que un mismo enunciado se puede construir con muchos y variados exponentes gramaticales, dependiendo de si el contexto es formal, informal… No obstante, el profesor de ELE no debe enseñar todos los exponentes gramaticales que se podrían utilizar en cada enunciado, sino que debe hacer una selección sobre cuáles enseñar e introducir en función de que les vayan a ser más útiles a los aprendices. Así, cuando seleccionamos un exponente gramatical a enseñar, debemos tener en cuenta las necesidades e intereses del alumnado, evaluar para qué les va a servir cada uno de ellos, planteándose en qué ambiente se va a desenvolver posteriormente el aprendiz. Todo esto es esencial para, posteriormente, indicar correctamente al aprendiz la función lingüística que marca e indica en un enunciado cada elemento gramatical; y que éste sepa porqué se utiliza uno y no otro, qué indica, en qué casos se utiliza, qué restricciones tiene, etc.
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sábado, 10 de marzo de 2007
viernes, 9 de marzo de 2007
El trabajo de la expresión escrita integrado con las otras destrezas
De hecho, el trabajo de la escritura en el aula de ELE tiene muchas ventajas, como son el componente reflexivo que comporta el mismo acto de escribir (lo cual hace mejorar al aprendiz en otros planos como el léxico, el morfosintáctico o el ortográfico), o el hecho de que mediante la lengua escrita se acceda a registros a los que normalmente no se accede por medio de la oralidad. No obstante, independientemente de las ventajas que pueda tener dicha destreza, es muy importante tener en cuenta que su trabajo se debe integrar con el del resto de destrezas, para así realizar secuencias de actividades previas de preparación a la fase final de la escritura. De hecho, una de las maneras para potenciar dicha integración de destrezas es utilizar el método del trabajo cooperativo. Clara Urbano, en su artículo de la revista RedELE de junio de 2004, titulado “El aprendizaje cooperativo en discurso escrito en ELE”, expone como con la producción cooperativa de textos escritos se generan interacciones orales, necesidades lectoras, se pueden oír o visionar documentos audiovisuales, etc. Este método colaborativo resulta complicado y requiere mucha planificación didáctica, pero resulta muy eficiente para el proceso de enseñanza-aprendizaje del ELE (para más información al respecto consultar el artículo previo de Elena Landone, “El aprendizaje cooperativo de ELE: propuestas para integrar las funciones de la lengua y las destrezas colaborativas”).
Escribir es un proceso muy complejo en el que intervienen todo un conjunto de fases, conceptos e incluso actitudes personales. Así, para trabajar toda esta complejidad se pueden introducir actividades para cada uno de estos aspectos, actuando en el proceso mismo del acto de escribir, más que en el resultado final. En este sentido, el tratamiento que dé el profesor al error va a ser fundamental; debe estar centrado en el proceso de composición, no sólo en el producto, no preocupándose tanto en la forma. Nos debemos acomodar a los criterios de nuestros aprendices, haciendo un uso del error como medio para observar los síntomas que los producen para poder actuar y mejorarlos. Debemos potenciar el aprendizaje a través del error, ya que nos pueden dar mucha información.
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